Huir no está en mi escencia , será por ello que áquel día me quedé . No hice caso a los signos de alerta que como luces intermitentes brotaban de mi interior . Hice oídos sordos , acallé las voces , desactivé alarmas y me quedé .
Si digo que me detuve a pensarlo mentiría , sólo en ocasiones , breves instantes ...Ya pasado algunos años puedo advertir que largos períodos de melancolía eran mi estado natural , trataba de ignorarla para que no apareciera el motivo real .
Así fue que un día comencé a ver como crecía musgo en mi piel . Al principio eran unas pocas motas que lograba esconder , no sin antes probar todo tipo de unguentos para quitarlo . Y me seguí quedando .
Llegó la primavera , el clima comenzó a ser más cálido , continué usando ropaje que ocultara el musgo que seguía avanzando , cubriendo extensos tramos de mi piel , lo curioso era que el rostro y las manos estaban intactos , para mi alivio .
No consulté doctores , sólo manosantas y chamanes que me proporcionaban extrañas medicinas y ritos . Y me seguí quedando .
Para cuando el estío se instaló no había una sola parte del cuerpo en la que el musgo no estuviera de esplendoroso verde , y como ya venía sucediendo el rostro y la manos , indemnes de la ignota invasión .
Fue por ese tiempo que pretendí renovar el jardín , al tocar la primer planta , la primer flor , éstas se pusieron mustias , luego perdieron el color , para finalmente morir en cuestión de segundos . Lo asocié a mi a mi exótica dolencia , aunque era la primera vez que me sucedía con un ser vivo ; si bien él me ignoraba hacía largo tiempo , las pocas veces que reparaba en mí era con palabras hirientes , convencida que eran merecidas .
Lo que me llamó la atención , además de lo sucedido con el jardín , a pesar de haber probado ponerme guantes , era el desapego de Fiel , el perruno compañero de vida ; largos meses ya habían pasado desde que se afincara junto a la puerta de calle . En un acto de extremo amor hacia él , en reiteradas oportunidades se la abrí , dió dos o tres pasos al exterior , me miró con esa mirada cuasi humana que poseía , al ver que yo no lo no lo seguía , retornaba a su lugar elegido : junto a la puerta de salida ... y nos seguimos quedando .
Cuando la primeras hojas comenzaron a caer anunciando que el otoño se avecinaba , todo continuaba igual , Fiel junto a la puerta , extrañaba acariciar su tibieza , pero el miedo a dañarlo me contenía , me conformaba con ponerle alimento , agua fresca y recibir su mirada como bálsamo .
Mi musgo , porque ya lo consideraba parte mía , sólo por temporadas atenuaba el color para virar a un azulado a veces y otras al violáceo , volviendo al caraterístico verde . La presencia de Él se iba haciendo más difícil de tolerar , ya las palabras se iban convirtiendo en actos ; hoy lo relaciono con las mutaciones de color , y con la melancolía que le fué dando paso a cierta rabia contenida que hacía galopar el corazón en muchos momentos ; aunque luego buscara mil razones para convencerme que era culpa mía , y me siguiera quedando .
De no haber sido por aquella noche otoñal , destemplada , con una llovizna persistente cayendo de un cielo plomizo , presagiando tormenta ...
Todo ocurrió tan rápidamente , o por lo menos es como lo recuerdo , Él llegó con el humor semejante al clima , lo primero que hizo fué castigar a Fiel , ya hacía tiempo que quería dehacerce de él por la tozuda actitud del perro y la mirada de pocos amigos con que lo vigilaba . No lo soporté , esa rabia sorda que me venía acompañado me dió el coraje para enfrentarlo , ése fué el instante en que el rostro conservado sin mácula , recibió una suerte de mazazo que hizo que brotara púrpura , salpicando la ropa , el suelo , y las manos que trataron de cubrirlo . Fiel , se irguió y tomó la dimensión de un enorme mastín , saltó directo al cuello de su presa .
Aún hoy no recuerdo lo que siguió , me fugué a otro plano , a pesar de no ser de los que huyen ... La memoria retorna estando en la calle , lejos , muy lejos de la casa , con Fiel entre mis piernas apurando mis pasos , detrás nuestro sus huellas marcadas color carmesí...
Son diez años de aquella noche , encontré el mundo que había fuera de Él , tuve miedo , para qué mentir ; cuando flaqueaba , mi compañero como si lo intuyera se echaba a mis pies . El musgo fué desapareciendo a medida que la paz alcanzaba mi espíritu , para cuando pude esbozar la primer sonrisa , desapareció como si nunca hubiese existido , al mismo tiempo el canino ángel se arrebujó a mi lado y se durmió para siempre , plácido , como lo merecía , como se lo merecen los que pasan por la vida con su actitud .
Recuperar la autoestima , la confianza en la raza humana tuvo sus marchas y contramarchas , comprender que huir no es lo mismo que emprender el camino cuando los vientos que soplan se convierten en vendavales , hube de aprender a reconocer las alarmas ; pero lo conseguí !
Al sentir el abrazo que me contiene , ver a ése otro ángel Fiel retozando en el jardín , siento como todo aquello lo vivió otra persona ... Y sí , fué otra persona !
MALENA .- julio 2011
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